AUMENTO DEL GASTO ENERGÉTICO, DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Vaya por delante que este post no pretende ser supercientífico ni revelar secretos insospechados y milagrosos de cómo aumentar el gasto energético, si no mostrar un ejemplo de cómo podemos aumentar este gasto asociado al ejercicio físico de forma diaria. No es mi campo como tal, pero si que en consulta he visto que a la hora de preguntar por la ejercicio que se realiza, predominan las excusas (y sí, tod@s nos las damos).

Después de esta aclaración (en la que los que buscasen el santo grial o algo científicamente relevante pueden abandonar la lectura), prosigamos:

 Un aspecto que nos importa bastante a la hora de, no sólo la pérdida de peso, sino el mantenimiento del mismo y de  un buen estado de salud, es tener una vida activa.

 A día de hoy, el día a día se ha vuelto, en la mayoría de los casos, tremendamente sedentario. Trabajos sentados o con poco movimiento, a una temperatura constante (generar calor consume energía, lo que no quiere decir que nos saquemos el escritorio a la calle) y un ocio en el que movernos es cosa de otro mundo, ha hecho caer el gasto energético asociado a la actividad al suelo.

Para aclararnos un poco antes de empezar, podemos clasificar el ejercicio  físico (de una manera muy burda) de la siguiente forma:

  • Ejercicio físico programado: Es el que planificamos como tal: “voy a ir a nadar”, “voy a ir a correr”, “voy a ir a clases de sppining”, etc.
  • Ejercicio físico no programado: Es el que hacemos sin darnos cuenta, bien debida a nuestra actividad laboral (por ejemplo, la que suscribe, cero) o debida a los desplazamientos y a la vida diaria (ir andando al trabajo o a la compra, subir y bajar las escaleras, etc).

El objetivo de este post no es el primer tipo, sino el segundo. Todos deberíamos realizar de los dos tipos, pero me voy a centrar exclusivamente en el segundo, ya que para el primero la excusa de “no tengo tiempo” es universal. (A modo aclaración, cada vez que un paciente/amigo/familiar me dice “Claro, es que tu corres”, mientras sonrío siempre pienso “Tú también tienes dos piernas” 😛 )

Estos días Endomondo y yo hemos sido uno, de cara a contabilizar los kilómetros y registrar las calorías consumidas en desplazamientos del día a día. En este punto es posible que mis compañeros de profesión (o los licenciados en CAFD) se lleven las manos a la cabeza por no analizar las calorías gastadas con METS o cualquier método más exacto y preciso. Bien, he dicho en el primer párrafo que si lo que buscabais era un texto realmente científico dejaseis de leer, que es que no me hacéis caso.

En 3 días he medido 3 “desplazamientos tipo”:

  • Ir andando al trabajo. Vivo a, aproximadamente 900 metros del trabajo y tengo horario partido, lo que me supone 4 viajes. La diferencia de hacer ese trayecto andado o en coche es cercana a 200 kcal. Tardo 8 – 9 minutos. Si cojo  el coche tardo 5 minutos en caso de encontrar aparcamiento a la primera (lo cual, no siempre se produce). 200 kcal más de gasto energético sin emplear un tiempo real. Es para pensárselo.
  • Sacar de paseo a la mascota. Tengo una perrilla que tiene la mala costumbre de querer que la dé el aire y de querer salir a dar un paseo 3 – 4 veces / día. Suelo partir sus paseos en 3 momentos: 20 – 30 minutos por la mañana / 20 – 30 minutos a mediodía / 60 minutos por la tarde – noche.
  • Salir a trotar / correr. Me gusta salir a  correr (o algo similar 😛 Para compaginar la vida laboral, familiar y deportiva salgo en ocasiones sola, con compañeros o con la perrilla (en este caso, muchas veces sustituye al último paseo).

Días analizados febrero 2015

 Pues bien, la contabilización total de calorías gastadas es de una media de 500 – 600 kcal / día. Sin contar, por supuesto, subir y bajar las escaleras, y otros pequeños desplazamientos del día y a día y los días que “salgo a correr como tal”.

Todo esto es que muchas veces tenemos en nuestra mano tener una vida más activa y bien por pereza, dejadez o porque nos creemos nuestras propias excusas (“hace mucho frío”, “hace mucho calor”, “siempre tengo algo que hacer”), no llegamos a hacer un cambio más que necesario.

Simplemente el hecho de ir y venir andado al trabajo puede suponer un aumento del gasto energético en 200 kcal, lo cual podríamos asociar a la práctica de actividad física programada 3 – 4 veces / semana e incrementar en 400 – 500 kcal / día el gasto energético total.

Con ello no sólo es más fácil bajar de peso (para quien esté en ello), si no mantenerlo; y también mantener la masa muscular, la cual tiene un papel importante en este gasto energético y en la salud.

 Si tenéis curiosidad por ver los km que hacéis al día, podéis descargaros esta aplicación (endomondo) o cualquiera de las miles que hay. Es una buena forma de empezar a picaros con vosotros mismos 😉

Os dejo, a modo de ejemplo, el desglose de la actividad registrada:

Lo dicho: excusas tenemos todos…pero motivos también. Realizar cambios en el día a día, tanto en la alimentación como en el ejercicio físico es una de las formas que tenemos más a mano para cuidar nuestro cuerpecillo serrano. 

Anuncios