¿Cuándo debe acudir mi hij@ al Dietista?

Muchas veces oímos en consulta (y fuera de ella) la pregunta, ¿cuándo debe acudir mi hij@ al nutricionista? ¿no es muy joven para estar a dieta? ¿es adecuado? 

Hoy vamos a dedicar unas líneas a aclarar este punto. Vamos por partes:

  1. ¿Cuándo es adecuado que un menor de edad acuda a consulta?

Casi siempre se asocia la idea “consulta de nutrición” o “dietista” al hecho de bajar de peso y una dieta extricta y controlada en la que no puedes hacer el mínimo cambio. A estar pendiente de la báscula, a pasar hambre. A que seguro que mi niñ@ no va a meter todo lo necesario para crecer… Y no es así.

Ni siquiera en adultos las consultas de nutrición son de esta manera, y la forma de trabajar en nutrición infantil son completamente distintas a lo descrito en el párrafo anterior (más adelante os lo describimos 😉 ).

Y entonces, ¿cuáles son las razones para ir al nutri con mi hij@? Aquí tienes alguna, pero seguro que otros nutris os pueden decir mil más 😉

  • Introducción de los alimentos o alimentación complementaria 
  • Mala alimentación  
    • Alto consumo de bollería, embutidos y derivados cárnicos, snacks, refrescos
    • Bajo consumo de fruta, verdura, legumbres, etc
  • Desconocimiento familiar de lo que es una alimentación saludable: Parece una obviedad, pero debido al bombardeo constante que recibimos a través de los medios (TV, internet, radio), consejos de amigos, vecinos, compañeros, cambios en las directrices (ahora es malo el huevo, ahora es bueno) (de lo cual también hay que tener en cuenta a los medios de comunicación, lo siento), etc; muchas personas se encuentran perdidas a la hora de discernir entre lo que es una alimentación saludable y no lo es. Acudir a consulta en familia puede ser una gran ventaja. Realizar los cambios todos juntos, es el camino.
  • Alergias alimentarias: a huevo, proteína de leche, frutos secos, etc
  • Alimentación Adaptada a patologías: celiaquía, intolerancia a la lactosa o fructosa, dislipemias familiares, diabetes…
  • Nutrición Deportiva: Niños con un gasto energético alto y un entrenamiento específico, muchas veces es necesario adaptar la alimentación a estas mayores demandas y enseñarles a ser autónomos con su alimentación debido a los múltiples viajes que suelen tener.
  • Trastornos de la conducta alimentaria (siempre, siempre, siempre, de la mano de un Psicólogo).
  • Y sí, también por presencia de Sobrepeso u Obesidad, pero no olvidemos que esto suele ser consecuencia de unos hábitos poco saludables (alimentación, no actividad física, sedentarismo en el día a día, etc).

Es decir, si tu hij@ no se alimenta adecuadamente o queréis aprender a comer todos juntos, es una muy buena opción. Sin centrarnos en el peso y teniendo en cuenta que los cambios se deben hacer a nivel general, toda la familia. Se presente o no sobrepeso los distintos miembros (sobre eso podéis leer más aquí).

2. ¿Cómo se desarrollan las consultas de nutrición infantil?

Lo más importante es perderle el miedo. Las consultas de nutrición infantil no se centran en la bajada de peso, si no en el cambio de hábitos.

No se sigue una dieta “al uso”, si no que se trabaja (igual que con los adultos, pero en este caso en mayor medida aún) con la educación nutricional, corrección de errores y de cambio de hábitos. Intentando que el propio niñ@ sea el responsable de su alimentación. Un punto importante es tener en cuenta que aunque nuestr@ hij@ aprenda a llevar una alimentación saludable, para la planificación, compra y el cocinado de los alimentos, va a tener que depender de sus padres o tutores, por lo que es importante que los adultos también nos responsabilicemos y asumamos el cambio. 

¿Y qué se pretende? Enseñar al paciente y a su familia a realizar una alimentación saludable. Como os hemos indicado anteriormente, la implicación no puede caer sólo en el niñ@, si no que toda la familia tiene que estar predispuesta al cambio. ¡A nadie le va a venir mal aprender a comer!

Seguro que os sorprenderíais de lo predispuestos que están la mayoría de l@s chavales a realizar cambios, a probar cosas nuevas, ¡a meterse en cocina!. Se necesita tiempo, sí, pero es un tiempo que invierte en salud.

Si os lo estáis pensando, no lo dudéis más. Seguro que en el futuro os lo agradecerá 😉

 

Rocío Diago Ortega, Dietista – Nutricionista de DcienciaSalud

(con la colaboración de una de mis compis, Marta Comesaña, que me ha echado una mano con los “peros” y correcciones”) 😉

Anuncios

Verduras en la alimentación infantil. Cuando “no hay manera”

A raíz de muchas de las dudas que surgen en consulta, hemos reunido una serie de “miniconsejos” de alimentación infantil para todos aquellos que les cuesta que los más peques de la casa coman fruta y verdura.

Esperamos os sean de utilidad 😉

  • TODOS comemos verduras. Es fundamental que todos los miembros de la familia tomen estos alimentos con normalidad. Aprendemos por imitación.
  • Introducir la verdura en pequeñas cantidades en las preparaciones que gusten: croquetas, tortilla, pizza, pasta, lasaña, quiché de verduras, etc. De esta forma es probable que se acostumbren a que estén presentes en todas las preparaciones 😉
  • Exponer en la mesa todos los días frutas y verduras. Ofrecer pero no insistir.
  • Evitar obligar al niñ@ a comer determinados alimentos y no utilizarlos como premios o castigos. Evitar el chantaje entre unos alimentos y otros. “Si te terminas…luego puedes tomarte…”. Si insistimos en esta técnica, es probable que relacionen determinados alimentos con “alimentos malos” y otros como “alimentos buenos”.
  • Mételos en la cocina. Que los niños preparen un plato y puedan hacer elecciones, jugar con los alimentos, manipularlos… aumenta las probabilidades de que al menos lo prueben.
  • Dale color, hazlas atractivas. También comemos por los ojos, así que presentar un plato de forma divertida hará que sea mejor aceptado.
  • Atreveros a jugar con las frutas y verduras. Preparar actividades creativas con los niños que les permitan experimentar sensaciones con estos alimentos como “catas a ciegas”, “adivina que alimento es”. ¡Atrévete a innovar!
  • ¡Ellos también participan en la planificación! Idead entre todos el menú de la semana, ya verás como es mucho más fácil de lo que piensas que participen.

niñomanchado

¡¡Y mucha paciencia!! Los gustos y apetencias van cambiando con el paso del tiempo, quizás dentro de un tiempo tome con regularidad eso que hoy no puede ni ver 😉

Equipo DcienciaSalud

Dietista- Nutricionista Rocío Diago

Dietista-Nutricionista Sandra de la Cruz

Dietista – Nutricionista Marta Comesaña Gándara

No le voy a castigar comiendo verdura, que no está gordo

eatyourvegetables

Cuando una persona acude a consulta para mejorar su alimentación o bajar de peso (no me refiero ahora al tratamiento nutricional de algunas patologías, alergias , intolerancias , etc) o, sobre todo, en el caso de que el paciente sea un niño o adolescente que viene con sus padres, se observan comportamientos “diferenciadores” entre las personas que viven en casa separando lo que deben hacer aquellos que presentan obesidad o sobrepeso de los que se encuentran en una situación de normopeso. Y sólo fijándose en ese dato.

Primero, debemos recordar que encontrarse en un estado de normopeso no significa que se goce de buena salud. Ni mucho menos que la alimentación sea la adecuada.

mariovaq.gif

No se me puede ocurrir mejor ejemplo. Con todo el cariño 😉

Se puede tener una talla 38 comiendo fatal. Y un hígado graso (que me importa bastante más) con un estado de normopeso. Deberíamos empezar a cambiar el chip y pensar que el peso de forma aislada es indicativo de muy poco.

Si queréis ampliar un poco el tema, podéis leer a este post de Sara Garcés. Y de paso podéis echar un ojo al blog en general que está genial 😉 (editado 03/03/2017 a las 20.40)

Segundo, incrementar el consumo de verduras y frutas y reducir el de bollería y dulces no hace mal a nadie (salvo alguna patología específica). Que en la despensa o nevera las opciones que estén a la vista sean saludables no va a provocar ningún problema y va a mejorar la alimentación de toda la familia.

caja-frutas-verduras-cocina

Fuente foto aquí

Por el contrario, dividir a los hijos (u otros miembros de la familia) en “gordos” y “delgados” (y mira que no me gustan nada esos adjetivos para el blog) sí puede tener sus consecuencias.  Y de esto os puede contar muchísimo más cualquier psicólogo que yo. Pero se nota en consulta. Cuando agachan la cabeza ante algún comentario de un familiar, cuando se sienten apartados, cuando no se ven como parte del todo porque si tienen un sobrepeso son los que tienen que comer distinto. Y no es así.

Cambiemos el chip. Cuidemos la alimentación de toda la familia, presente o no sobrepeso u obesidad. Además, es bastante común que en casi todas las familias, se sientan a la mesa personas con diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión y demás patologías, ¿en serio no se va a beneficiar toda la familia por una alimentación más saludable?

Recordemos que…

  • Que no exista un armario de las chucherías no es castigar a los niños
  • Que almuercen y/o merienden fruta no es castigar a los niños
  • Que siempre haya presencia de verdura en la mesa no es castigar a los niños
  • Animarles a realizar actividad física (y acompañarles, dar ejemplo) no es castigar a los niños

Y así con miles de opciones (aumentar el consumo de legumbre, disminuir el consumo de embutidos y derivados cárnicos, que la bebida de elección sea el agua, evitar la presencia de refrescos en casa, etc).

Además, es necesario señalar que si de verdad quieres que tu familiar mejore su alimentación, siempre va a ser mucho más fácil cuando la opción que hay en casa, la que consumen todos, es la saludable. Y eso sí que es ayudar a quien está en tratamiento. (Acerca de este tema podéis leer más aquí).

Así que… ¿y si probamos y mejoramos todos? 😉