COMER EN EL TRABAJO: EL TUPPER ES TU AMIGO

comer en el trabajoMuchas veces llegan pacientes a consulta que tienen que realizar su comida en el trabajo, sin saber que hacer o creyendo que es imposible comer variado, equilibrado y rico fuera de casa.

Soy muy partidaria de preparar la comida en casa y llevarla en un tupper. Se ahorra tiempo  y dinero (no tienes que ir a comprarla o comer en restaurante a diario) dejando las comidas fuera de casa para ocasiones más especiales (no seré yo la que diga que bajo ningún concepto se puede comer fuera de casa 😛 ).

De esta forma, será más fácil complementarlo con la cena (ya sabes de ante mano lo que vas a comer) y controlar un poco mejor la alimentación que llevas.

El verano es, además, una buena época para habituarnos a comer de tupper, ya que si no se tiene microondas o modo para calentar la comida, apeteceran más platos fríos.

Es necesario tener en cuenta, al menos, 3 aspectos:

  • PLANIFICACIÓN

No pueden ser las 23.00 horas y no saber lo que se va a hacer para el día siguiente, porque si madrugas, créeme, no te vas a poner a diseñar un menú .

Hacer una planilla semanal puede ser un coñazo de 15 minutos y un agradecimiento el resto de la semana. Tendremos las comidas y cenas pensadas y será más fácil hacer la compra — SIGUIENTE PUNTO IMPORTANTE

  • TENER DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS “SALUDABLES” 

Odio mucho la etiqueta de “alimento saludable” pero así es muy fácil de entender el concepto.

Si en tu cesta de la compra hay más alimentos procesados, bollería, patatas fritas, embutidos, precocinados, salsas preparadas, etc,  que alimentos frescos como verduras, frutas, legumbres, pescados, carnes y huevos, aceite de oliva, frutos secos; mal vamos.

Cuando queramos preparar el menú, en vez de preparar un arroz con verduras y gambas (por ejemplo) tiraremos de precocinado arroz 3 delicias (¡¡qué es saltear en 3 minutos y listo!! — ¡¡JA!! Me puedes intentar convencer de que tu producto está más bueno, incluso de que es “sano”… pero no juegues con mi tiempo Findus).

Compra verduras frescas, carne no preparada (las salchichas Frankfurt siento deciros que no lo son), pescados frescos (el surimi es la mortadela del mar, no estáis comiendo pescadito rico en la ensalada), fruta, frutos secos (se pueden incorporar  a guisos y ensaladas o como postre), pan de verdad (no de molde, no biscote, no algo similar a pan y que no es pan (agua, levadura, harina y sal), etc.

  • DEDICAR UN TIEMPO MÍNIMO A COCINAR

En serio, mínimo. Los que me conocen saben que no soy Arzak y se puede comer bien dedicando el tiempo mínimo para ello (sería genial dedicar y dominar más técnicas para poder variar más, pero si la cocina no se encuentra entre tus aficiones, no vamos a hacer un Ferrán Adriá de ti).

Igual que dedicas un tiempo a tu higiene diaria (esperemos 😛 ), necesitas emplear tiempo en cocinar. Es así. No le des más vueltas.

Llegará el día que incluso hasta te lo pasarás bien cocinando. Palabra.

cocinar divertido


Después de toda esta parrafada para aclarar conceptos, a continuación se muestra un menú de 1 semana, en el que las comidas fuera (de lunes a viernes) se han complementado con las cenas y el fin de semana.

A todo esto habría que añadir desayunos, almuerzos y meriendas (o las tomas que se elijan hacer a lo largo del día). Como ya hemos mencionado en otras entradas: siempre adaptando a cada persona.

tabla menú tupper

Así que lo dicho, animaros: planificad, comprad bien y cocinad:   DEDICAROS TIEMPO 🙂

SUGAR, SUGAR EVERYWHERE

sugar everywhere

Buenos días de domingo, hoy no es día de escribir mucho aquí (que para eso es fin de semana), pero acabo de ver este vídeo sobre el azúcar gracias a una compañera (gracias Cris Bouzas) y creo que es más que interesante.

Vídeo

Echadle un vistacillo, son poco más de 3 minutos en los que se da una explicación al problema del consumo de azúcar en la sociedad occidental actual (elevado, muy elevado).

Para mí, el error principal, no está en la cucharadita (¡ojo! cucharadita, no 3 paladas) de azúcar en el café, ni en el consumo de plátanos, uvas o higos (tan endemonizados), si no en la adición sistemática de azúcar y otros edulcorantes (fructosa, jarabes, etc) a productos que antes no lo tenían o lo incorporaban en menor cantidad (léase yogures u otros lácteos, cereales de desayuno, etc) .

Acostumbrarnos a los sabores de los alimentos sin procesar y elegir esto de forma preferente hará mucho por nuestra salud. ¿Algunos ejemplos? No añadir azúcar a los zumos o frutas (fresas, naranja, etc), no utilizar kétchup para todo (niños que sólo comen pescado si se encuentra debajo de una capa de esta salsa), fijarse en el etiquetado de yogures y otros lácteos (muchos de ellos con más cantidad de azúcares añadidos que la mayoría de las frutas), o limitar la siempre y cada vez más presente bollería (y me refiero a la casera, la otra no debería estar presente en nuestra alimentación).

Para todos aquellos que piensen que esto sólo pasa en EEUU les invito a hacer memoria o preguntar a sus familiares más longevos (padres, abuelos) si antes se imaginaba una sociedad en España en la que la prevalencia de sobrepeso + obesidad rondase el 50% del total (podéis consultar datos aquí)

Como siempre, una buena planificación de la compra, dando prioridad a los alimentos menos procesados, nos puede ayudar mucho. Eso… y un poco de movimiento en el día a día 😉

movimiento

VOY A EMPEZAR A CUIDARME….JAMÓN YORK Y QUESO FRESCO PARA CENAR ¡¡¡FAIL!!!

Muchas veces constato en consulta que con más o menos buena voluntad muchos pacientes intentan “empezar a cuidarse” antes de acudir a un Dietista – Nutricionista.

Avanzando en la entrevista dietética, en las primeras ingestas en las que se ven cambios es en las cenas, redirigiéndolas hacia lo que la mayoría de la gente cree “cena de dieta”, esto es “jamón York y queso fresco”, creyendo que esto es el sumun del cuidarse y de la alimentación equilibrada.

Llegados a este punto quiero aclarar que no quiero culpabilizar a los pacientes, ni mucho menos. No se tiene porqué saber lo que debe hacer, igual que yo no sé de física cuántica o de cómo atornillar un pomo de un cajón sin que se afloje antes de 2 semanas. La mayoría tiene una muy buena intención de cambiar sus hábitos hacia una alimentación más equilibrada, si bien, la acción de la publicidad y de los mitos que aún prevalecen en cuanto a alimentación y nutrición, hacen que el camino escogido no sea siempre el mejor. Pero para eso eso estamos, para aclarar conceptos, enseñar y guiar en este cambio.

También quiero aclarar que no tengo nada en contra del queso fresco, jamón York o pechuga de pavo. Igual que tampoco lo tengo en contra de una galleta (aunque aquí parte de mis compañeros de profesión se lleven las manos a la cabeza 😛 ). No obstante, hay que matizar que para mí no son alimentos que puedan constituir una cena como tal (de forma sistemática), igual que tampoco lo puede hacer un tazón de leche con cereales. Deberíamos empezar a creernos de una vez que el objetivo de la publicidad es vender, no aconsejar sobre salud. Al hilo de esto, si queréis leer un buen post acerca de la “publicidad para mujeres” o porqué nos invade el mundo rosa tenéis este de Dime Qué Comes.

Después de toda esta parrafada podéis ver en las siguientes imágenes el análisis de los distintos tipos de cenas. Cómo veis la mejor opción no es la de queso fresco y jamón York. Pobre en fibra, alta en sodio y más rica en grasa saturada que otras opciones que se presentan un poco más abajo.

Aquí podéis ver otras opciones que desde el punto de vista nutricional son más aceptables y, probablemente, desde el punto de vista sensorial u organoléteptico también.

He querido introducir los dos alimentos de los que ya hemos hablado en dos de ellas para ver como se puede modificar esta “cena tipo” y hacerla más equilibrada

  • Ensalada con queso fresco y pasas + pan + fruta
  • Tomate en ensalada + tosta de aguacate y pavo + pan + fruta

También se dan otras dos opciones:

  • Lenguado al horno con verduras + pan + fruta
  • Berenjenas asadas + tortilla francesa de 2 huevos + pan + fruta

Así que, si queremos cuidarnos, y empezar por cambiar nuestras cenas, hay muchas opciones más allá de las que nos intentan vender. Huye de “la vida en rosa” (y sus variantes lilas – moraditos – colores pastel) y de lo que la publi te intenta vender.

¿Hay que cocinar? Pues sí, pero tampoco estamos hablando de un pavo relleno con salsa de frutos rojos. Así que manos a la obra. Si no tienes tiempo para cuidar tu salud…¿para qué lo tienes?