Verduras en la alimentación infantil. Cuando “no hay manera”

A raíz de muchas de las dudas que surgen en consulta, hemos reunido una serie de “miniconsejos” de alimentación infantil para todos aquellos que les cuesta que los más peques de la casa coman fruta y verdura.

Esperamos os sean de utilidad 😉

  • TODOS comemos verduras. Es fundamental que todos los miembros de la familia tomen estos alimentos con normalidad. Aprendemos por imitación.
  • Introducir la verdura en pequeñas cantidades en las preparaciones que gusten: croquetas, tortilla, pizza, pasta, lasaña, quiché de verduras, etc. De esta forma es probable que se acostumbren a que estén presentes en todas las preparaciones 😉
  • Exponer en la mesa todos los días frutas y verduras. Ofrecer pero no insistir.
  • Evitar obligar al niñ@ a comer determinados alimentos y no utilizarlos como premios o castigos. Evitar el chantaje entre unos alimentos y otros. “Si te terminas…luego puedes tomarte…”. Si insistimos en esta técnica, es probable que relacionen determinados alimentos con “alimentos malos” y otros como “alimentos buenos”.
  • Mételos en la cocina. Que los niños preparen un plato y puedan hacer elecciones, jugar con los alimentos, manipularlos… aumenta las probabilidades de que al menos lo prueben.
  • Dale color, hazlas atractivas. También comemos por los ojos, así que presentar un plato de forma divertida hará que sea mejor aceptado.
  • Atreveros a jugar con las frutas y verduras. Preparar actividades creativas con los niños que les permitan experimentar sensaciones con estos alimentos como “catas a ciegas”, “adivina que alimento es”. ¡Atrévete a innovar!
  • ¡Ellos también participan en la planificación! Idead entre todos el menú de la semana, ya verás como es mucho más fácil de lo que piensas que participen.

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¡¡Y mucha paciencia!! Los gustos y apetencias van cambiando con el paso del tiempo, quizás dentro de un tiempo tome con regularidad eso que hoy no puede ni ver 😉

Equipo DcienciaSalud

Dietista- Nutricionista Rocío Diago

Dietista-Nutricionista Sandra de la Cruz

Dietista – Nutricionista Marta Comesaña Gándara

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Trasladamos el blog

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A partir de ahora, este blog pasará a la página del nuevo proyecto: DcienciaSalud. Es una manera de profesionalizarlo un poco más, de que tengáis un mejor acceso, y de compartir este pequeño espacio con mis compañeras (que son más majas que las pesetas y se van a lanzar a escribir)  🙂

De momento lo mantendremos (con el paso del tiempo le he cogido cariño al jodío) y dentro de un tiempo desaparecerá (por lo de no duplicar el contenido y no hacer un lío al personal).

El blog nació con la idea de servir de material de apoyo a mis pacientes y no pocas veces, de desahogo de pensamientos (nutricionales y no tan nutricionales). La acogida ha sido mucho mayor de lo que nunca hubiese pensado y con que haya contribuido a tomar conciencia y mejorar la alimentación de 1 persona, me doy más que satisfecha 🙂

Mil gracias a todos los que habéis leído, compartido y comentado las entradas. De corazón. Fue bonito mientras duró. Muy bonito 😉

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Etiquetado, ¿sabemos identificar cuando un producto es más o menos saludable?

Lo primero, explicar que este post va como aclaración a una pregunta planteada en Facebook y Twitter, acerca de si sabemos reconocer o no, simplemente por la apariencia, que producto pueda ser más o menos saludable.

Para ello se mostraban dos tipo de cereales de desayuno  👇

Hubo respuestas para todos los gustos, y agradezco muchísimo la participación, pero queda constancia que en este tema no está todo claro.

Y es que muchas veces el envase nos confunde. Palabras como light, 0%, desnatado, rico en fibra, sin azúcares añadidos, etc, nos hacen percibir ese alimento como sano…y muchas veces no es así. 

No nos hemos de fijar sólo en un ingrediente ni en un nutriente (grasa, azúcares, tal o cual vitamina o mineral añadido), si no en el alimento en global (ingredientes, nutrientes), la saciedad que nos produce, qué estamos sustituyendo al tomarlo, y un largo etcétera.  ¡Un alimento no es sólo un nutriente! 🙂


Siguiendo con el tema de la comparación de estos dos tipos de cereales, a continuación se muestra el etiquetado de ambos productos :

Lo primero, si nos fijamos en el listado de ingredientes, los cuales están por orden de cantidad, los cereales tipo Corn Flakes “sencillos” contienen un listado mucho menos amplio de ingredientes y los azúcares simples (en cualquiera de sus variantes: azúcar, glucosa, fructosa, siropes, jarabes, miel, etc) aparece sólo en un término.

ingredientes corn flakes

Si miramos la etiqueta de los cereales “Vital”: Fruta y fibra, podemos ver que los azúcares se adicionan con cada una de las frutas añadidas, además de en el producto en global.

cereales de desayuno vital

Ingredientes cereales “Vital”: fruta y fibra

La letra es muy pequeñita y la foto muy mala, así que trascribo aquí: trigo integral (61%), uvas pasas (17%), azúcar, trozos de coco azucarado (4%) (coco, azúcar), trozos de plátano azucarado (2,7%) (plátano, aceite de coco y azúcar), rodajas de manzana deshidratadas (2,5%) (manzana, sal, acidulante (ácido cítrico)), antioxidante (ácido ascórbico), trozos de avellanas tostadas (1%), extracto de malta de cebada, sal, vitaminas (niacina, vitamina E, ácido pantoténico, vitamina B6, riboflavina, tiamina, ácido fólico, vitamina B12) y sal mineral (difosfato férrico).

 

Si vamos a la Información Nutricional, podemos ver que de la cantidad de hidratos de carbono que son azúcares simples, en la variedad “Vital: Fruta y fibra, esta cantidad triplica a los cereales tipo “Corn Flakes”.

 

Es decir, muchas veces, nos dejamos llevar por las apariencias del productos, por todo el marketing que le acompaña y compramos los productos sin echar un vistazo a la información nutricional del mismo. Son dos minutines lo que se puede tardar en mirarlo, y más que una pérdida de tiempo, en una inversión en salud…¡y en el bolsillo! ya que muchas veces estos productos tienen un mayor coste.

Hasta ahora sólo nos hemos referido a la cantidad de azúcares añadidos y a comparar un producto con otro debido a la duda surgida en redes, pero, como hemos dicho antes, es necesario tener en cuenta el alimento en global (en este caso rico en sal) y cómo lo introducimos en la alimentación.

¿¿¿Y esto que quiere decir???

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Que si introducimos un alimento en nuestro día a día, normalmente está ocupando el lugar de otro. Si, por ejemplo, tomamos cereales tipo Corn Flakes (copos de maíz) en lugar de un croissant en el desayuno, pues es más que correcto el cambio.

Pero si estos cereales van a sustituir la fruta o los frutos secos en esta misma toma, o si nos creemos (oh, gracias publi 😒) que un vaso de leche con cereales es la mejor cena que podemos tomar, en lugar de algo de verdura (a la que pueden acompañar otros alimentos), mal vamos.

Es decir, hay miles de alimentos que son mejores opciones que unos cereales de desayuno (fruta, frutos secos, verduras y hortalizas, legumbres), pero si decidimos introducirlos en nuestra alimentación, elije los mejores.  Sólo por dar un apunte más, los copos de avena y el muesli son mejores opciones que las dos mostradas, ya que no contienen sal ni azúcares añadidos.

ACLARACIÓN: #ojocuidao que cada vez encontramos más “prostitución del muesli” que son pegotes de azúcar con algo de cereal 🙂 Así que…¡¡a mirar etiquetas!! 😉